La disposición del sindicato petrolero para dialogar sobre el pasivo laboral marca un punto de inflexión en la relación entre Petróleos Mexicanos y sus trabajadores. Ricardo Aldana, secretario general, reconoció que la deuda heredada impacta la viabilidad de la empresa, aunque puntualizó que no fue originada por los obreros.
El Gobierno presentó un plan financiero que busca reducir la dependencia de Pemex respecto a la Secretaría de Hacienda hacia 2027. Este programa incluye revisar el régimen de pensiones, con la intención de contener compromisos que ya superan el billón de pesos.
Un reto financiero y sindical
La apertura sindical resulta relevante porque sienta las bases de una negociación que podría modificar condiciones pactadas en contratos colectivos. En consecuencia, el debate sobre edad de retiro, aportaciones y nuevas reglas laborales vuelve a ocupar la mesa entre directivos y trabajadores.
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Estrategias previas y nuevos escenarios
Desde 2015 se aplicaron medidas para reducir la carga laboral. Se elevó la edad de jubilación de 55 a 60 años y se introdujo un esquema de Afores para nuevas contrataciones. Por otro lado, en 2016 el Gobierno absorbió cerca de 184 mil millones de pesos del pasivo y otorgó apoyos de liquidez.
El plan actual es más ambicioso, pues busca reducir la deuda total de la petrolera de 100 mil millones de dólares a 77.3 mil millones en 2030. De igual manera, la estrategia implica ajustar compromisos laborales que representan cerca del 30 % de sus obligaciones totales.
Al cierre de 2024, los pasivos de Pemex ascendieron a 4.1 billones de pesos, cifra que subraya la magnitud del desafío y el alcance de las decisiones sindicales en curso.