El mercado laboral mexicano muestra una brecha persistente que golpea especialmente a las mujeres. Mientras la población ocupada creció en 2025, el empleo informal se consolidó como la principal alternativa para miles de trabajadoras que no logran insertarse en el empleo formal.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, la población ocupada aumentó en 1.1 millones de personas durante 2025. Sin embargo, ese crecimiento se concentró exclusivamente en los hombres, sin incremento en el número de mujeres ocupadas.
Empleo informal aumenta entre mujeres
La tasa de empleo informal en mujeres pasó de 53.9% en diciembre de 2024 a 54.3% en 2025. En el caso de los hombres, la tasa subió de 48.3% a 48.7%.
Especialistas señalan que muchas mujeres recurren al empleo informal por la necesidad de conciliar trabajo y cuidados familiares. Aunque cuentan con estudios técnicos o universitarios, enfrentan obstáculos estructurales para mantener empleos formales.
Paola Vázquez, del Instituto Mexicano para la Competitividad, advierte que la informalidad implica menores salarios, falta de seguridad social e incertidumbre jurídica.
Cuidados y desigualdad estructural
Patricia, quien trabaja como vagonera en el Metro de la Ciudad de México desde hace más de tres décadas, relata que eligió esa actividad tras enfrentar violencia doméstica. Para ella, el empleo informal representó una vía para sostener a su familia, pese a los riesgos.
La analista destaca que el estancamiento del empleo femenino no responde a falta de preparación. Las mujeres superan a los hombres en matrícula educativa, pero muchas abandonan trayectorias formales por responsabilidades de cuidado.
En consecuencia, el crecimiento del empleo informal refleja un mercado laboral que no integra plenamente a las mujeres. La ausencia de redes de cuidado y de condiciones laborales flexibles limita su acceso a puestos con seguridad social y estabilidad.
El contraste entre el aumento del empleo masculino y el estancamiento femenino durante 2025 evidencia una brecha estructural que profundiza la desigualdad económica en el país.