La industria del cangrejo en Estados Unidos atraviesa un momento delicado que pone en jaque la continuidad de un subsector histórico del mercado laboral marítimo y de procesamiento. En el estado de Maryland, cuyo litoral produce una parte significativa de los cangrejos azules que se consumen en el país, la falta de trabajadores extranjeros ha interrumpido procesos productivos esenciales y ha evidenciado la profunda dependencia de mano de obra migrante.
En comunidades como Hoopersville, lejos de los centros urbanos, la ausencia de décadas de trabajadores que migraban cada temporada desde México y otros países latinoamericanos ha impactado directamente la operación de plantas procesadoras de crangrejo. La industria local señala que sin ellos es imposible sostener las labores de extracción de carne de cangrejo, un trabajo al que pocos trabajadores locales desean optar por las condiciones exigentes que implica.
Escasez de trabajadores y su efecto en la producción
La escasez de trabajadores extranjeros se ha visto agravada por limitaciones en la emisión de visados temporales H-2B que permiten a estos trabajadores entrar legalmente a Estados Unidos para empleo estacional. La rigidez en los cupos anuales y cambios en los procedimientos de asignación han reducido la disponibilidad de estos visados justo cuando la actividad vuelve a niveles de demanda previos. Además, las perturbaciones derivadas de la pandemia del Covid-19 complicaron la llegada oportuna de trabajadores que normalmente se movilizan cada año.
En consecuencia, dos tercios de las principales plantas procesadoras tuvieron que operar con personal mínimo o cerrar temporalmente ante la imposibilidad de cubrir sus turnos habituales. Esta situación no solo afecta el volumen productivo del sector, sino también la estabilidad laboral de comunidades enteras que dependen de esta fuente de empleo y su cadena de valor.
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