La dirección de Volkswagen analiza una profunda reestructuración que podría incluir el recorte de hasta 100 mil empleos en todo el mundo y el cierre de cuatro fábricas en Alemania, una posibilidad que ya provocó el rechazo del sindicato IG Metall y el inicio de movilizaciones de los trabajadores.
De acuerdo con reportes difundidos en Alemania, el plan se encuentra en fase de evaluación y formará parte de las discusiones del consejo de supervisión de la compañía. Los sindicatos advirtieron que responderán con firmeza si la empresa intenta avanzar con despidos masivos o cierres de plantas.
Sindicatos rechazan despidos y cierre de fábricas
El dirigente regional de IG Metall, Thorsten Groeger, afirmó que la organización no permanecerá pasiva si la empresa modifica los acuerdos alcanzados previamente con la representación laboral. Por su parte, Christiane Benner, presidenta del sindicato, aseguró que combatirán cualquier iniciativa que implique nuevos recortes de empleo.
Las protestas coinciden con la presentación de los planes de reorganización de la empresa ante el consejo de supervisión. Según información publicada por medios alemanes, la propuesta contempla el cierre de tres plantas de la marca Volkswagen y una fábrica de Audi, además de la eliminación de hasta 50 mil empleos adicionales a los ya acordados.
El fabricante automotriz ya negoció con los sindicatos un programa para reducir 50 mil puestos de trabajo en Alemania antes de 2030, incluyendo 35 mil dentro de la marca principal, con el compromiso de evitar cierres de plantas durante el resto de la década.
Volkswagen estudia una reestructuración global
La empresa enfrenta un entorno complejo marcado por la competencia en China, la presión de los aranceles estadounidenses y la reducción de los márgenes de beneficio en los vehículos eléctricos.
Entre las alternativas que analiza la dirección figuran trasladar la producción destinada al mercado chino hacia plantas con menor actividad en Alemania, dejar de asignar nuevos modelos a determinadas fábricas para cerrar operaciones de manera gradual o incluso reconvertir algunas instalaciones para atender la creciente demanda de la industria de defensa.
La aprobación del plan dependerá de las negociaciones entre la dirección, los sindicatos y los accionistas. El consejo de supervisión mantiene una composición equilibrada entre representantes empresariales y laborales, mientras que el estado de Baja Sajonia conserva una participación accionaria suficiente para bloquear decisiones estratégicas que afecten el futuro de la compañía.
La reestructuración propuesta podría convertirse en una de las mayores transformaciones laborales de la industria automotriz y abrir un largo proceso de negociación entre la empresa y los sindicatos.