Los médicos de la sanidad pública española afrontan una nueva convocatoria de huelga del 16 al 27 de noviembre. La movilización, impulsada por el Sindicato Médicos Unidos (SMU), busca exigir mejores condiciones laborales, mayor financiación sanitaria y medidas para reducir la sobrecarga de trabajo.
La organización decidió mantener el paro durante doce días consecutivos, pese a que otros sindicatos han optado por revisar o aplazar sus movilizaciones ante el adelanto electoral. Su objetivo es conseguir compromisos concretos del Gobierno central y las comunidades autónomas.
Sindicato Médicos Unidos exige un estatuto profesional
Una de las principales demandas es la aprobación de un Estatuto del Médico, que establezca condiciones laborales, salariales y formativas específicas para los facultativos, diferenciadas de las del resto del personal sanitario.
Además, el sindicato reclama financiación extraordinaria para la sanidad pública, contratación de profesionales suficientes y la implantación generalizada de la jornada laboral de 35 horas.
La organización considera que estas medidas resultan necesarias para reducir la presión asistencial y mejorar las condiciones en hospitales y centros de salud.
De plataforma médica a organización sindical
El movimiento surgió inicialmente como Médicos Unidos por sus Derechos (MUD), una asociación independiente creada por profesionales de la sanidad pública para denunciar el deterioro de sus condiciones laborales.
Sin embargo, su carácter asociativo limitaba su capacidad para convocar huelgas formales y participar jurídicamente en negociaciones laborales.
Por ello, sus impulsores promovieron la creación del Sindicato Médicos Unidos, que cuenta con las herramientas legales necesarias para organizar paros y representar las demandas del colectivo.
Ambas estructuras mantienen una coordinación estrecha y comparten una estrategia encabezada por profesionales en activo, entre ellos la doctora Catalina Fernández Méndez, presidenta de la organización.
Con esta convocatoria, el sindicato busca situar las condiciones de trabajo de los médicos entre las prioridades de las negociaciones sanitarias en España.