Recibir una notificación de despido por supuesto abandono de trabajo puede generar incertidumbre, especialmente cuando el trabajador considera que sus ausencias estaban justificadas. Sin embargo, la legislación laboral establece requisitos que las empresas deben cumplir y mecanismos para impugnar una separación injustificada.
Aunque el término abandono de trabajo no aparece expresamente como causa de rescisión en la Ley Federal del Trabajo (LFT), el artículo 47 permite terminar la relación laboral cuando una persona acumula más de tres faltas injustificadas en un periodo de 30 días.
Cómo defenderse ante un despido por faltas
El primer paso consiste en comprobar si las ausencias realmente fueron injustificadas. Para ello, el trabajador debe reunir incapacidades médicas, permisos autorizados, registros de asistencia y cualquier comunicación que respalde su situación.
Además, la empresa tiene la obligación de entregar un aviso escrito que detalle las conductas y fechas que motivaron la separación. Si no puede notificar personalmente al empleado, debe comunicarlo al tribunal laboral competente dentro de los cinco días hábiles siguientes.
La falta de aviso genera la presunción de que la separación fue injustificada, salvo prueba en contrario.
Si el trabajador considera que la empresa inventó las faltas o incumplió el procedimiento, puede acudir a las autoridades laborales para reclamar sus derechos.
Qué pagos corresponden y dónde presentar una queja
Incluso cuando la empresa acredita una causa justificada, debe pagar el finiquito correspondiente, que incluye salarios pendientes, aguinaldo proporcional, vacaciones y prima vacacional.
También puede corresponder la prima de antigüedad conforme a las disposiciones legales. En cambio, una rescisión justificada no genera automáticamente el derecho a recibir tres meses de salario como indemnización.
Para impugnar un despido injustificado, el trabajador dispone generalmente de dos meses a partir del día siguiente a la separación.
Antes de presentar una demanda, normalmente debe acudir al Centro de Conciliación Laboral correspondiente para intentar alcanzar un acuerdo con el empleador.
Si la conciliación no prospera, puede continuar el procedimiento ante un tribunal laboral.
Por ello, es importante no firmar documentos de renuncia o conformidad sin revisar su contenido, conservar las pruebas disponibles y buscar orientación laboral cuanto antes.