El cierre de diciembre en México dejó definiciones claras en materia laboral. La reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales continúa su curso sin prever efectos negativos en el empleo ni en la productividad. El planteamiento forma parte de una reforma que busca mejorar las condiciones de trabajo sin alterar la estabilidad económica.
Además, el Gobierno federal sostiene que el cambio se construyó mediante diálogo social. La iniciativa incorpora acuerdos previos con sindicatos y sectores empresariales. De igual manera, el enfoque gradual pretende evitar ajustes bruscos en la organización del trabajo. En consecuencia, la reforma se presenta como una transición ordenada.
El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, reiteró que la reducción no implicará pérdida de empleos. Asimismo, explicó que la productividad no se verá afectada si las empresas cuentan con tiempo suficiente para adaptarse. Por otro lado, subrayó que el bienestar laboral también incide en el desempeño económico.
Reducción gradual de la jornada laboral en México
La reducción gradual de la jornada laboral plantea disminuir dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas semanales. Este esquema se apoya en experiencias internacionales y análisis técnicos. También considera mecanismos de seguimiento para garantizar el cumplimiento. De igual manera, se analizan ajustes específicos para sectores con dinámicas particulares.
Asimismo, la propuesta incluye herramientas de control de jornada y criterios diferenciados según actividad económica. En consecuencia, la autoridad laboral busca equilibrar derechos y competitividad.
Hacia el cierre del año, estimaciones oficiales indican que millones de trabajadores formales podrían beneficiarse del nuevo esquema. Además, el dato confirma el alcance estructural de la reforma. Finalmente, el cambio se perfila como uno de los ajustes laborales más relevantes del periodo reciente en México.
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