La dirección del Louvre enfrenta una nueva etapa tras la renuncia de Laurence des Cars, quien dejó el cargo en medio de una serie de controversias que sacudieron al museo más visitado del mundo. La dimisión ocurrió después de un robo de joyas históricas y cuestionamientos sobre la gestión interna.
Des Cars presentó su renuncia al presidente Emmanuel Macron, quien la calificó como un acto de responsabilidad ante la necesidad de estabilidad institucional. El gobierno francés anunció que nombrará a su sucesor de forma inmediata para garantizar continuidad administrativa.
Dirección del Louvre bajo presión política y sindical
Desde el robo ocurrido en octubre, la gestión de la dirección del Louvre acumuló críticas por fallas en seguridad y mantenimiento. Informes oficiales señalaron retrasos significativos en infraestructura y advirtieron que menos del 3 por ciento del presupuesto se destinó a planes de seguridad desde 2021.
En contraste, la administración impulsó el ambicioso proyecto “Louvre Nueva Renacimiento”, que contempla una nueva entrada y una galería subterránea centrada en la Mona Lisa, con un costo estimado de 666 millones de euros.
Los sindicatos del museo exigieron cancelar ese plan y priorizar trabajos técnicos urgentes valorados en hasta 500 millones de euros. En diciembre, el personal inició una serie de paros escalonados, considerados los más prolongados en la historia de la institución.
Investigaciones y cuestionamientos
La crisis incluyó filtraciones en galerías, cierre de salas por fallas estructurales y un fraude en la venta de boletos que se extendió durante una década. Legisladores franceses denunciaron una gestión excesivamente centralizada y acumulación de errores.
Aunque Des Cars asumirá una misión de cooperación entre museos del G7 bajo presidencia francesa, su salida marca un punto de inflexión para la dirección del Louvre. El museo ahora deberá equilibrar modernización, seguridad y estabilidad laboral en un entorno de escrutinio público creciente.