Hablar hoy del futuro de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) es hablar inevitablemente de Alfonso Godínez.
La salida de Carlos Aceves del Olmo abrió un proceso de reorganización que muchas y muchos trabajadores ven como una oportunidad histórica para recuperar un sindicalismo auténtico y representativo.
Desde su responsabilidad en la CTM de la Ciudad de México, el cetemista capitalino ha impulsado una agenda centrada en legitimidad sindical, participación real de las bases y rechazo a prácticas corporativas que han debilitado al movimiento obrero.
Sindicalismo sin simulaciones
La reforma laboral exige sindicatos democráticos, pero también valientes.
En ese contexto, el proyecto de Godínez Pichardo se distingue por sumar liderazgos que apuestan por la autonomía y la modernización, como Alejandro Martínez Araiza.
El dirigente del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC) ha defendido un sindicalismo inteligente y digital, llevando incluso la voz de los trabajadores mexicanos a foros internacionales sobre el T-MEC.
Un proyecto colectivo
La alianza entre ambos liderazgos no es decorativa; ya que, expresa una convergencia entre experiencia organizativa y visión de futuro.
Temas como Inteligencia Artificial (IA), reconversión laboral y justicia algorítmica comienzan a formar parte del debate sindical.
El próximo 24 de febrero, la Asamblea Nacional definirá si la CTM escucha a sus bases o se aferra a estructuras desgastadas.
Muchas federaciones estatales ya han manifestado su deseo de un cambio real.
Con una agenda clara y respaldo creciente, Alfonso Godínez se perfila como un dirigente capaz de devolverle sentido y fuerza a la organización sindical más grande del país.
El reto está planteado: renovar desde las bases o perder relevancia histórica.