La huelga indefinida que afecta a las bibliotecas públicas de Barcelona continuará durante el inicio del nuevo curso. Los sindicatos convocaron una jornada de paro para el 1 de septiembre con la intención de cerrar todos los centros de la ciudad y realizar una manifestación junto a la Sagrada Família.
El conflicto comenzó el 26 de mayo y desde entonces la falta de personal ha impedido garantizar la apertura habitual de los equipamientos. Durante el verano, aproximadamente una de cada cuatro bibliotecas tuvo que cerrar temporalmente.
Defensem Biblios Barcelona, plataforma que reúne las demandas del colectivo, acusa al Ayuntamiento encabezado por Jaume Collboni de no conseguir avances suficientes en la negociación. Además, los trabajadores prevén sumarse el 18 de septiembre a una huelga del sector en toda Catalunya.
Bibliotecas reclaman mejores condiciones laborales
El comité integrado por Intersindical y CGT exige horarios compatibles con la conciliación, equiparación con el resto del personal municipal, recuperación del poder adquisitivo y contratación de más trabajadores.
Los empleados denuncian turnos rotativos de lunes a domingo, jornadas partidas que pueden alcanzar 11 horas y tardes que se prolongan hasta las 20:45 horas. Según sus cálculos, trabajan en promedio 18 días más al año que una persona con una jornada distribuida durante cinco días semanales.
Los sindicatos también reclaman actualizar los estándares de funcionamiento de la red y reconocer económicamente la atención intensiva al público.
Trabajadores denuncian sobrecarga y episodios de violencia
El personal sostiene que sus responsabilidades han aumentado porque numerosos usuarios solicitan ayuda para gestionar citas médicas, prestaciones, trámites de desempleo o becas escolares. Esta carga creció después de que los centros dejaran de contar con determinados refuerzos para tareas informáticas.
Otro punto del conflicto es la seguridad. Los trabajadores denuncian episodios de violencia verbal y física y reclaman un protocolo específico contra las agresiones, además de un registro de incidencias.
Los sindicatos también cuestionan la apertura de nuevos centros con plantillas que consideran insuficientes. Aseguran que esa situación perjudica tanto la calidad del servicio como la salud laboral y exigen mayor inversión, planificación de personal y participación de los trabajadores en las decisiones.
La Generalitat no estableció servicios mínimos porque no considera estas instalaciones un servicio esencial. Por ello, cuando un centro no reúne el personal necesario al comenzar la jornada, debe permanecer cerrado al público.