La estabilidad se entiende como el goce, de parte de los trabajadores, de permanecer en su puesto de trabajo de forma permanente, con la obligación para éstos de cumplir con sus tareas. Ésta, permite la profesionalización de las funciones a desempeñar, buscando un mayor compromiso del trabajador, además de generar la antigüedad, en un determinado centro de trabajo, que le permite al asalariado acceder a otras prerrogativas como la jubilación.
Dicha estabilidad en el empleo también permite a los trabajadores acceder a los beneficios contenidos en el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), puesto que, se supone, mientras realicen correctamente las labores para las que fueron contratados, tendrán el ingreso asegurado para sus familias.
No obstante, como adelantamos, este derecho es, quizá, el más atacado de los últimos 20 años, pues el avance de la precarización laboral, tiene como uno de sus principios la flexibilización del uso de la fuerza de trabajo, o dicho en palabras más simples, los patrones pueden decidir a su libre voluntad si conservan o despiden a sus asalariados sin consecuencias para los primeros, ni legales, ni económicas.
Este derecho es tan atacado porque, precisamente los patrones (burgueses), buscan ahorrarse todos los costos de basificar a los trabajadores, es decir, que anteponen sus ganancias al bienestar de las personas contratadas por ellos, a pesar de que, la estabilidad en el empleo, es una conquista histórica del pueblo pobre y trabajador conseguida por la Revolución mexicana y las luchas obrera del siglo XX.
Así, los empresarios, tratan de justificar esto con enunciados como “la auto superación”, el “échale ganas”, o incluso, llegan al descaro de promover que “estar mucho tiempo en la misma empresa puede ser un fracaso personal”.
Con las reformas laborales, incluida la de la 4T, los sindicatos han sido duramente golpeados, con la continuidad de dirigencias charras en sectores claves, hasta la fundación de sindicatos blancos, es decir, sindicatos fundados directamente por los patrones para cuidar sus intereses.
Por tanto, en los últimos años, ambos derechos han sufrido duros golpes a través de reformas y abusos que nadie controla, porque los puestos de trabajo que se ofrecen carecen de estabilidad en el empleo, al mismo tiempo carecen de respaldo sindical, ya que es muy fuerte la ausencia de sindicatos clasistas y combativos que luchen por derechos laborales.
Victor Romero Escalante es profesor universitario despedido por luchar contra la precarización laboral. Integrante de la Asamblea de profesores de la UACM en lucha y el Monapred
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