Estudiantes realizan protesta estudiantil sentados en la escalinata de la Universidad de La Habana durante apagones
Protesta estudiantil surge en Cuba por crisis energética

Protesta estudiantil surge en Cuba por crisis energética

La protesta estudiantil en La Habana se convirtió en uno de los episodios más visibles del creciente malestar social que vive Cuba en medio de una crisis energética prolongada. Durante el fin de semana, residentes de distintos barrios de la capital realizaron cacerolazos para manifestar su inconformidad con los apagones cada vez más frecuentes.

La indignación se expresó en calles y viviendas del centro de la ciudad. Videos difundidos en redes sociales muestran a vecinos golpeando ollas y cacerolas mientras amplios sectores permanecían sin electricidad durante varias horas.

Protesta estudiantil en la Universidad de La Habana

La protesta estudiantil también llegó al ámbito universitario. Un grupo de alumnos realizó una sentada en la escalinata de la Universidad de La Habana para denunciar que la crisis energética afecta directamente sus estudios y condiciones de vida.

Los estudiantes explicaron que los apagones impiden realizar tareas académicas básicas. Además, señalaron que el servicio de internet se ha encarecido y que la falta de electricidad limita el acceso a recursos educativos.

La manifestación se desarrolló de manera pacífica. Sin embargo, observadores señalaron la presencia de funcionarios universitarios y personas identificadas como agentes de seguridad en los alrededores del campus.

Aunque protestas estudiantiles son comunes en otros países, en el contexto cubano estos actos resultan poco habituales. Las manifestaciones públicas pueden derivar en sanciones administrativas o incluso expulsiones académicas.

Crisis energética y cacerolazos en la capital cubana

La actual crisis energética que enfrenta Cuba se profundizó desde mediados de 2024. En las últimas semanas, la situación empeoró debido a la escasez de combustible y a averías en infraestructuras eléctricas clave.

Un apagón masivo registrado recientemente dejó sin electricidad a millones de personas después de una falla en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las más importantes del país. La interrupción obligó a suspender clases y diversas actividades en La Habana.

En consecuencia, los cortes de electricidad que antes duraban pocas horas ahora pueden extenderse por periodos mucho más largos. Cuando el servicio regresa, muchas familias aprovechan la madrugada para cocinar, lavar o realizar otras tareas esenciales.

Mientras tanto, el gobierno cubano atribuye parte del problema a restricciones en el suministro de combustible y a presiones externas que han afectado la llegada de petróleo a la isla.

A mitad de la crisis energética, la protesta estudiantil y los cacerolazos reflejan un creciente descontento social en la capital cubana.

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