Sindicalistas adscritos a la Confederación Regional Obrera Mexicana en Veracruz están ante una disyuntiva clave: la reducción de la jornada laboral a 40 horas puede significar condiciones más humanas, pero también obliga a revisar esquemas interiores de trabajo. Los aliados del sector aseguran que ese cambio debe transitar sin sacrificar salario ni prestaciones.
Se prevé que los reglamentos internos de empresas se modifiquen con urgencia para armonizar lo que exige la Ley Silla y lo que necesita el trabajador. También se plantea la reconfiguración de horarios y tareas, con vista en cubrir horas vacantes sin comprometer el ingreso de quienes dependen de cada peso del sueldo. Además, la canasta básica supera ya el salario mínimo en al menos 60 %, lo que obliga a cuidar que ningún ajuste perjudique el poder adquisitivo de la fuerza laboral.
Estrategias sindicales frente a la Ley Silla
Del mismo modo, sindicatos examinan caso por caso cómo implementar asientos o pausas obligatorias sin afectar la productividad ni los derechos adquiridos. Se busca un equilibrio que reconozca el derecho al descanso sin generar costos ocultos para el trabajador.
Si este artículo te está gustando, podrías leer: Sindicato universitario renueva liderazgo con enfoque humano
Además, se resalta que los patrones están atentos a la urgencia de cumplir la reforma vigente desde mediados de 2025, que exige mobiliario digno o descansos estipulados. La presencia sindical resulta clave para que esos procesos garanticen equidad y salud laboral.
En consecuencia, los ajustes que se implementen podrían convertirse en un modelo de aplicación responsable de leyes laborales que prioricen la dignidad sin sacrificar la viabilidad institucional. El planteamiento se basa en un dato duro: la canasta básica ya supera el salario mínimo en un 60 %.
