Ciudad de México vivió este fin de semana un giro significativo en las relaciones laborales entre trabajadores del Metro e instancias gubernamentales tras la suspensión del paro de brazos caídos programado para el martes 3 de marzo. El anuncio se dio luego de intensas mesas de diálogo entre la dirección del Sistema de Transporte Colectivo (STC) y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), lo que disipó, por ahora, un conflicto que prometía afectar gravemente la movilidad urbana en la capital mexicana.
La amenaza de una medida de fuerza había resonado con fuerza entre las y los trabajadores de las áreas técnicas y operativas, que representan más de 13 mil personas en todo el sistema. Los afiliados declararon que acciones como la demanda de recursos para mantenimiento eran necesarias para asegurar la operatividad segura de las 12 líneas del Metro, que movilizan diariamente a alrededor de cuatro millones de personas.
Acuerdos sindicales y operación del Metro
Tras las negociaciones, la dirección del STC declaró que las conversaciones rindieron frutos que satisfacen, al menos parcialmente, las demandas de los trabajadores. Las autoridades capitalinas y el sindicato convinieron mantener mesas de trabajo continuas para fortalecer tanto la operación cotidiana como los programas de mantenimiento, pilares para garantizar un transporte seguro y eficiente.
Asimismo, las partes acordaron que el servicio se mantendrá sin interrupciones el próximo martes, evitando un paro que hubiese tenido un impacto profundo en la vida diaria de millones de personas en la Ciudad de México. La decisión consensuada se interpreta como un paso importante hacia la estabilidad laboral y operativa en uno de los sistemas de transporte más concurridos del país.