La memoria de la tragedia de Marcinelle volvió al centro del debate sindical europeo durante su 70 aniversario. En Bélgica, representantes sindicales protestaron durante la intervención de Ignazio La Russa, presidente del Senado italiano y miembro de Hermanos de Italia.
La ceremonia recordó el incendio ocurrido en la mina Bois du Cazier. El desastre dejó 262 trabajadores muertos, entre ellos 136 italianos, y se convirtió en un símbolo europeo sobre migración laboral, seguridad y derechos.
Tragedia de Marcinelle genera protesta sindical
Integrantes de la Federación General del Trabajo de Bélgica dieron la espalda a La Russa durante su intervención. Vincent Pestieau, secretario regional en Charleroi-Hainaut del Sur, explicó que la protesta cuestionaba la presencia de Hermanos de Italia.
Asimismo, Pestieau aclaró que la manifestación no estaba dirigida contra el presidente italiano Sergio Mattarella. El mandatario también participó en los actos conmemorativos realizados en Bélgica; La primera ministra italiana Giorgia Meloni calificó el episodio como grave y criticó la protesta. Además, señaló a representantes de la Confederación General Italiana del Trabajo por presuntamente participar en el gesto.
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CGIL rechaza haber participado
Maurizio Landini, secretario general de la CGIL, negó que integrantes de esa organización participaran en la protesta. Aseguró que su delegación permaneció sentada y no dio la espalda durante la ceremonia.
Por otro lado, las organizaciones sindicales mantienen la seguridad laboral como eje de las conmemoraciones. En 2025, la CGIL ya había reivindicado convertir el 8 de agosto en una jornada europea dedicada a las víctimas del trabajo.
La dimensión humana explica la vigencia del reclamo. Los 262 fallecidos en Marcinelle pertenecían a 12 nacionalidades y 136 eran italianos. Siete décadas después, esas cifras mantienen abierta la discusión europea sobre prevención, migración y dignidad laboral.