La mesa de análisis de Azucena Uresti se transformó en un escenario incómodo para Arturo Ávila. Jorge Triana y el senador Manuel Añorve no recurrieron al grito ni a la interrupción. Llegaron con expedientes, auditorías y datos técnicos que dejaron sin margen de maniobra al vocero de Morena.
Añorve colocó el eje del debate al calificar al Tren Interoceánico como el Tren de la Impunidad. Lo describió como un emblema de la simulación institucional y de la entrega de proyectos estratégicos a las Fuerzas Armadas. Recordó que el saldo fue de 14 personas muertas y más de 100 heridas tras operar trenes con más de 40 años de antigüedad, adquiridos sin cumplir estándares mínimos de seguridad. Afirmó que las muertes no fueron un accidente, sino consecuencia directa de decisiones políticas.
Jorge Triana detalla fallas y omisiones oficiales
Posteriormente, el senador cuestionó la actuación de la Fiscalía, que optó por responsabilizar a operadores de bajo nivel y evitó investigar a quienes diseñaron y supervisaron el proyecto. En ese contexto, mencionó a Gonzalo “Bobby” López Beltrán, supervisor honorífico durante la rehabilitación de las vías, ausente de cualquier indagatoria.
Jorge Triana profundizó los señalamientos. Explicó que el tren carecía de velocímetro y de gobernador de velocidad, que el maquinista no contaba con licencia y que, aun así, la autoridad concluyó que la causa fue “exceso de velocidad”. Detalló que esa información proviene de la carpeta original filtrada, la misma que detonó la salida de Alejandro Gertz Manero cuando comenzaron a exhibirse casos como el huachicol fiscal, Rocha Cantú, La Barredora y Carlos Manzo.
Triana también cuestionó que las certificaciones internacionales se anunciaran solo después de la tragedia. Subrayó que ese proceso debió existir desde la construcción y no como reacción posterior. Las certificaciones nacionales, realizadas por el propio gobierno, evidencian la prioridad por inaugurar obras, no por garantizar seguridad.
Ávila pierde el control del debate
Mientras los señalamientos se acumulaban, Arturo Ávila quedó en un papel inusual. Escuchó sin poder imponer narrativa. Cuando intentó desviar la discusión hacia el aumento del salario mínimo, Añorve lo frenó al señalar que la inflación devora ese ingreso y no cubre la canasta básica.
El momento más gráfico llegó cuando Añorve mostró carpetas de investigación vacías para ilustrar la simulación en casos como Segalmex, el huachicol fiscal y el propio Tren Interoceánico. Ávila respondió con consignas y acusaciones de oposición carroñera. Triana cerró señalando el envío selectivo de delincuentes a Estados Unidos y la ausencia de investigaciones cuando los señalamientos alcanzan a figuras de Morena. Frente a datos, Ávila solo repitió discursos.