Los sindicatos de trabajadores de Micron en Taiwán avanzan hacia una posible huelga si el fabricante estadounidense de chips de memoria no modifica su sistema de bonificaciones y distribuye una mayor parte de sus ganancias entre los empleados.
Las organizaciones de Taoyuan y Taichung representan a casi 10 mil de los aproximadamente 15 mil empleados que la compañía tiene en ambas ciudades. En una consulta interna realizada en agosto, más del 80% de los afiliados participantes respaldó la posibilidad de iniciar una huelga.
La empresa respondió que el bono por desempeño correspondiente a este año será el más alto de su historia y aseguró que mantendrá el diálogo con sus empleados mediante los canales existentes.
Trabajadores de Micron reclaman bonos ligados a las ganancias
El conflicto ocurre mientras la demanda de chips de memoria para equipos de inteligencia artificial impulsa los resultados del sector. La compañía reportó ingresos récord por 41 mil 460 millones de dólares y una utilidad neta de 28 mil 240 millones durante su tercer trimestre fiscal, terminado el 28 de mayo. Además, su valor de mercado rondaba los 1.10 billones de dólares este martes.
Para el ejercicio fiscal 2026, los sindicatos reclaman un bono extraordinario adicional al considerar que el actual Incentive Pay Plan (IPP) no refleja adecuadamente la rentabilidad de la empresa. Su propuesta equivaldría a aproximadamente 83 meses de salario por cada empleado en Taiwán.
A partir del ejercicio fiscal 2027, plantean sustituir ese modelo por otro que destine 15% de las ganancias operativas a bonificaciones, distribuidas trimestralmente y no una vez al año.
Los sindicatos también cuestionan la metodología utilizada para calcular el componente empresarial del IPP. Por su parte, la compañía sostiene que sus paquetes de compensación combinan salario base, incentivos anuales por desempeño, bonos operativos y programas de acciones.
Un paro podría afectar la cadena mundial de semiconductores
Taiwán representa la mayor base manufacturera de la compañía. De acuerdo con autoridades locales, el fabricante ha invertido 1.4 billones de dólares taiwaneses, unos 43 mil 900 millones de dólares, y produce en la isla chips DRAM y memorias de alto ancho de banda.
La administración del Central Taiwan Science Park ya asignó personal para facilitar el contacto entre las partes. Las autoridades advirtieron que una huelga podría afectar los ingresos de los trabajadores, las operaciones empresariales, la cadena taiwanesa de semiconductores y la economía.
El reclamo también toma como referencia los esquemas de Samsung Electronics y SK Hynix en Corea del Sur. En mayo, Samsung evitó una huelga prevista de 18 días y hasta 48 mil sindicalizados mediante un acuerdo que creó un fondo especial de bonificaciones equivalente al 10.5% de la utilidad operativa de su división de chips, sujeto a objetivos de rentabilidad.
Los sindicatos taiwaneses consideran que estos modelos ampliaron la diferencia entre sus condiciones y las de los trabajadores surcoreanos, mientras el conflicto continúa sin una solución definitiva.