La presión por recuperar competitividad abrió una disputa sobre quién debe asumir el costo de la crisis industrial alemana. Directivos empresariales proponen regresar a una jornada de 40 horas semanales sin aumentar el salario. Sectores como automoción, ingeniería y siderurgia mantienen acuerdos de 35 horas.
Martin Brudermüller, presidente del consejo de supervisión de Mercedes-Benz, pidió considerar la ampliación. Nikolas Stihl también respaldó la propuesta como una vía para conservar producción y empleo. Además, los empresarios señalan que los costos laborales manufactureros alcanzan 49.50 euros por hora, 47 por ciento arriba del promedio regional.
La jornada de 40 horas enfrenta rechazo sindical
IG Metall sostiene que los convenios actuales ya ofrecen flexibilidad mediante bolsas de horas y otros mecanismos. El sindicato advierte que ampliar la jornada podría destruir empleos al repartir el mismo trabajo entre menos personas. Asimismo, rechaza convertir una crisis de inversión, energía y demanda en una reducción indirecta del salario por hora.
La producción industrial alemana ha caído alrededor de 15 por ciento desde 2018. El empleo del sector disminuyó poco más de 5 por ciento. Sin embargo, varios economistas señalan que añadir cinco horas semanales no cerraría la brecha frente a centros industriales con costos menores.
Lee también: Incendio en taller de Saltillo deja dos trabajadores heridos
Empresas y sindicatos preparan nuevas negociaciones
El debate llegará a una ronda salarial especialmente tensa. IG Metall busca proteger el poder adquisitivo y exige compromisos de inversión cuando una empresa solicita sacrificios. Por otro lado, el gobierno alemán plantea flexibilizar la distribución semanal del tiempo, pero afirma que ningún trabajador deberá aceptar más horas contra su voluntad.
La jornada reducida alcanza aproximadamente a una quinta parte de la fuerza laboral alemana. Un cálculo citado por medios económicos estima que elevarla a 40 horas con el mismo salario reduciría 13 por ciento los costos laborales. Esa posible ventaja empresarial explica la oposición sindical ante una medida que trasladaría el ajuste directamente a las plantillas.