Un paro nacional en Uruguay visibilizó la creciente preocupación del sector de la construcción por la seguridad y salud en el trabajo. La medida, convocada por el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), buscó exigir condiciones más seguras en las obras y reducir los riesgos de accidentes.
La movilización se realizó en septiembre con participación en todo el país. Los trabajadores interrumpieron actividades durante horas para enviar un mensaje claro sobre la necesidad de políticas efectivas en materia de prevención. Además, reclamaron mayor control estatal y responsabilidad empresarial para garantizar ambientes laborales adecuados.
El SUNCA recordó que en los últimos meses ocurrieron accidentes fatales en diferentes obras, lo que elevó la preocupación entre afiliados y familias. En consecuencia, el sindicato planteó que las empresas deben reforzar la capacitación y aplicar protocolos que eviten nuevas tragedias. Asimismo, pidió que las autoridades intensifiquen la fiscalización de los lugares de trabajo.
Un paro con impacto social y político
El paro fue acompañado de concentraciones y asambleas en Montevideo y en varias capitales departamentales. Por otro lado, dirigentes sindicales señalaron que la seguridad no puede quedar relegada frente a intereses económicos. También destacaron que la salud laboral es un derecho fundamental y debe ser garantizado por el Estado y las patronales.
La protesta del SUNCA se enmarca en un contexto donde la construcción es uno de los sectores con mayor índice de siniestralidad. Según datos de la central sindical uruguaya, en agosto se reportaron varios accidentes graves, lo que refuerza la urgencia de fortalecer la prevención en la industria.
