Groenlandia vuelve a posicionarse en el centro de la política internacional tras el anuncio de un grupo de trabajo conjunto entre Dinamarca, Estados Unidos y el propio gobierno groenlandés. La decisión se tomó en Washington, luego de una reunión diplomática sin acuerdos concretos, pero con disposición al diálogo.
El encuentro, celebrado el 13 de enero en el edificio ejecutivo Eisenhower de la Casa Blanca, reunió al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance; al secretario de Estado, Marco Rubio; y a los ministros de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, y de Groenlandia, Vivian Motzfeldt. La creación del grupo busca canalizar las diferencias sobre el estatus y el futuro geopolítico de la isla.
Dinamarca defiende soberanía y autodeterminación en Groenlandia
El gobierno danés dejó claro que cualquier avance debe respetar la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación de Groenlandia. Rasmussen subrayó que el grupo de trabajo comenzará “en cuestión de semanas” y que su objetivo será atender las inquietudes estadounidenses en materia de seguridad sin cruzar las “líneas rojas” danesas.
En medio de las presiones del presidente Donald Trump por adquirir la isla argumentando razones de seguridad nacional, Dinamarca reafirmó su negativa. La base militar de Thule y los recursos naturales del Ártico convierten a Groenlandia en una región de alto valor estratégico.
Aunque las posturas siguen enfrentadas, el tono del encuentro fue descrito como “constructivo” por los funcionarios europeos. Este nuevo canal diplomático busca evitar una escalada de tensiones, reconociendo la creciente relevancia de Groenlandia en la geopolítica global.
Groenlandia cuenta con autogobierno desde 2009, pero Dinamarca mantiene control sobre su política exterior y defensa. La isla representa uno de los últimos territorios donde convergen intereses militares, energéticos y derechos históricos.