La costumbre de acumular horas extra como recurso económico dejará de ser una opción viable para millones de trabajadores en México. Con las recientes reformas laborales que acompañan la propuesta de la jornada de 40 horas semanales, se ha fijado un límite legal: ningún empleado podrá laborar más de 16 horas extraordinarias a la semana.
Esta medida responde a una lógica de protección frente a la sobreexplotación laboral. De acuerdo con la nueva legislación, las horas extras deberán distribuirse en un máximo de cuatro días, sin que la jornada diaria rebase las 12 horas. Cualquier patrón que incumpla estas condiciones podría enfrentar consecuencias más allá de lo administrativo.
Exceder las horas extra será considerado delito penal
La razón es contundente. Exceder las 16 horas extra semanales podría tipificarse como trata de personas en su modalidad de explotación laboral. Esta interpretación proviene de la Ley General para Prevenir la Trata de Personas, que ahora establece un vínculo directo con las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo.
En entrevista con El Heraldo de México, la abogada laboralista Estefanía Rueda explicó que el problema no radica solo en el exceso, sino en el uso sistemático y desregulado de la jornada extraordinaria como herramienta de presión o necesidad. “Ya no va a ser de aquí hasta donde el cuerpo aguante”, advierte.
Las nuevas reglas también establecen que solo 12 de esas horas se pagarán al doble, mientras que el resto máximo cuatro deberán compensarse al triple. A partir de ahora, ningún motivo económico personal podrá justificar la sobrecarga legalmente, aunque provenga del propio trabajador.