La escuela pública española vuelve al centro del debate laboral. El Gobierno ha activado una reforma para reducir la ratio de alumnos por aula, una demanda histórica del profesorado y de los sindicatos educativos en España. La medida busca aliviar la sobrecarga docente y mejorar la atención individualizada en todos los niveles obligatorios.
El Ministerio de Educación impulsa cambios normativos para rebajar progresivamente el número máximo de estudiantes por clase. La propuesta fija nuevos límites en Infantil, Primaria y Secundaria, con el objetivo de aplicarlos de forma escalonada en los próximos cursos académicos.
Las organizaciones sindicales han respaldado el avance, aunque advierten que el texto resulta insuficiente. Exigen mayor ambición y un calendario más corto para que la reducción de alumnos por aula tenga impacto real en los centros educativos de España.
Sindicatos reclaman acelerar la reducción de alumnos por aula
Además, reclaman financiación adicional y contratación estable de docentes. Sostienen que sin refuerzo de plantillas la norma podría quedarse en una declaración de intenciones. También subrayan que las aulas masificadas afectan tanto a la calidad educativa como a la salud laboral del profesorado.
Por otro lado, los sindicatos recuerdan que la ratio elevada incide en la atención a la diversidad y en la inclusión del alumnado con necesidades específicas. De igual manera, advierten que el desgaste profesional aumenta cuando un solo docente debe atender a más de 25 o 30 estudiantes.
El debate se produce en un contexto de revisión más amplia del sistema educativo español. En consecuencia, la discusión sobre ratios conecta con la planificación de recursos y la estabilidad en el empleo público.
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