Samsung Electronics mantiene negociaciones de última hora con su sindicato en Corea del Sur para evitar una huelga que podría afectar la producción global de semiconductores. La falta de acuerdos entre ambas partes elevó la preocupación en mercados financieros y cadenas internacionales de suministro tecnológico.
El conflicto laboral ocurre en uno de los momentos más importantes para la compañía, impulsada por el crecimiento de la demanda de chips avanzados utilizados en inteligencia artificial. Además, analistas advierten que cualquier interrupción operativa podría generar impactos prolongados en la producción de memoria.
Samsung negocia bajo presión sindical en Corea del Sur
El sindicato de Samsung, que representa a decenas de miles de trabajadores, exige bonos equivalentes al 15% de la utilidad operativa de la empresa. También reclama eliminar límites en compensaciones y establecer garantías formales sobre futuras estructuras salariales.
Las conversaciones de mediación encabezadas por autoridades gubernamentales continuaron durante esta semana sin lograr un acuerdo definitivo. Por ello, el sindicato mantiene la amenaza de iniciar una huelga de 18 días a partir del 21 de mayo.
Especialistas del sector consideran que incluso un paro parcial podría afectar severamente la producción de memoria. Las líneas de fabricación requieren ajustes técnicos permanentes y procesos altamente calibrados que toman semanas en estabilizarse tras una interrupción.
Producción de chips preocupa a mercados globales
Las acciones de Samsung cayeron 2.3% en la Bolsa de Seúl luego de conocerse el fracaso de las negociaciones preliminares. Asimismo, SK Hynix, otro importante fabricante de memoria, registró pérdidas bursátiles durante la misma jornada.
Por otro lado, Samsung reportó ganancias récord durante el primer trimestre de 2026 gracias al crecimiento de aplicaciones de inteligencia artificial. La utilidad operativa alcanzó 57.2 billones de wones surcoreanos, equivalente a más de 41 mil millones de dólares.
Directivos de la compañía pidieron resolver la disputa mediante diálogo para evitar afectaciones sobre la competitividad industrial y la economía de Corea del Sur.