Las dificultades económicas no dan tregua a miles de familias trabajadoras en México. Una encuesta reciente de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH) revela que 63% de los trabajadores en el país recurre a préstamos informales cuando enfrenta una emergencia financiera, exponiéndose a condiciones desventajosas y, en muchos casos, a prácticas abusivas.
Este dato pone en evidencia una realidad que va más allá de la estadística. La mayoría de quienes integran la fuerza laboral formal no cuenta con ahorros suficientes ni con acceso a productos financieros seguros. Además, el 82% reportó experimentar algún grado de estrés financiero, lo que afecta tanto su salud mental como su desempeño laboral.
La falta de respaldo institucional perpetúa la dependencia crediticia
La encuesta realizada en 2025 también indica que apenas 10% de los trabajadores utiliza fondos de ahorro formales para hacer frente a imprevistos. Esto subraya el rezago en educación financiera y la insuficiencia de políticas públicas que prioricen el bienestar económico del trabajador promedio. A esto se suma la falta de esquemas de prevención, como seguros o apoyos emergentes desde las empresas o el Estado.
Del mismo modo, 40% de los encuestados consideró que el estrés financiero perjudica directamente su productividad. Esto debería alertar a los empleadores, pues el bienestar económico de los trabajadores está íntimamente ligado a la estabilidad organizacional.
Si bien algunos patrones han empezado a ofrecer adelantos de nómina o asesorías financieras como parte de sus prestaciones, estas medidas aún no alcanzan a la mayoría de la población trabajadora. La situación es especialmente crítica entre quienes tienen ingresos por debajo de los $10,000 mensuales, un sector donde el recurso a préstamos informales es incluso mayor.
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