Legalidad versus legitimidad, en el sindicato más grande de América Latina. La directiva del SNTE pretende cumplir con el periodo para el que fue ratificada por el Consejo Nacional, que concluirá en febrero del 2024, pero amparadas por la nueva reforma laboral y el T-MEC, el Movimiento Nacional por la Transformación Sindical pretende una reforma al Estatuto que recorte el mandato de Cepeda Salas.
Nuevas reglas para renovar la dirigencia nacional y una veintena de comités seccionales, en suspenso por la contingencia sanitaria, sin duda, pero también por el medio centenar de amparos tramitados por representantes elbistas contra el Reglamento de Elecciones.
Unos y otros insisten en que los maestros deben ir a las urnas. Y la legislación vigente obliga a las organizaciones sindicales a procesos de renovación mediante voto universal, libre, directo, secreto y personal e intransferible de sus afiliados.
El movimiento transformador emergió públicamente hace cuatro meses con la bandera de devolver al SNTE su dignidad y el propósito de sumar “todas las fuerzas y voluntades democráticas” dentro y fuera del magisterio. En esa búsqueda, la coordinación nacional, encabezada por Ricardo Aguilar Gordillo, propuso al Congreso de la Unión sendos exhortos para que la renovación de los órganos directivos del sindicato magisterial se realice “conforme a lo establecido y mandatado en el marco jurídico, acatando los compromisos internacionales adoptados por nuestro país”.
Y mientras, avanza la conformación de una Asamblea Nacional de Bases. Al mediodía del pasado sábado 28 ocurrió la primera reunión preparatoria de esta confluencia, en el centro de exposiciones Naucalli, en el Estado de México. Los participantes habían llegado desde el jueves 26 a la CDMX y hasta la víspera —vía WhatsApp— supieron del lugar donde serían las deliberaciones públicas. Los organizadores buscaban evitar sabotajes de los institucionales o la disidencia antielbista.
Si los legisladores adoptan la petición de las bases magisteriales, expedirían un llamado público al SNTE para que a la brevedad convoquen a elecciones. En el recinto senatorial, la exdiputada tamaulipeca Érika Crespo Castillo insistió en la urgencia de rescatar al SNTE y devolver al magisterio la dignidad perdida.
Al final, cinco acuerdos: citar a los representantes de las distintas expresiones sindicales a una “asamblea representativa”, dentro de dos meses, y una Convención Nacional, para abril del 2021, en la que consensuarían una propuesta de reforma al estatuto sindical que establezca las reglas de la elección de la nueva dirigencia.
Alberto Aguirre es periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP
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