A solo cuatro meses de que comience la Copa Mundial de Futbol 2026, la industria restaurantera mexicana enfrenta una crisis laboral profunda. Ocho de cada diez establecimientos operan con plantillas incompletas, lo que compromete no solo las ventas, sino la calidad del servicio, la productividad y la experiencia de millones de comensales nacionales y extranjeros.
El déficit asciende a 500 mil empleos, justo cuando el país se prepara para recibir un flujo turístico sin precedentes. La falta de personal no solo limita la operación diaria, también pone en riesgo la estabilidad de negocios que ya enfrentan márgenes de ganancia reducidos.
Mundial 2026: entre la oportunidad y la sobrecarga laboral
El presidente de la Asociación Mexicana de Restaurantes (AMR), alertó que el Mundial funcionará como una “aspiradora” de empleo temporal en múltiples sectores, lo que agravará la ya precaria situación del ramo restaurantero. Esta competencia intersectorial por mano de obra podría incluso derivar en la pérdida de más empleos formales, justo cuando la cobertura total de plantillas es una condición mínima para operar con eficacia.
Por otro lado, la firma de un convenio entre la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) y la plataforma de vinculación laboral Chambas AI busca acelerar la cobertura de vacantes. Sin embargo, el éxito de esta estrategia depende de la capacidad para ofrecer condiciones laborales atractivas, sostenibles y con derechos garantizados.
Del mismo modo, el llamado del sector apunta no solo a una solución inmediata, sino a un replanteamiento estructural del empleo en servicios. Aun con más de 2.3 millones de trabajadores formales registrados en 2025, la industria sigue lejos de cubrir las necesidades que impone un evento de escala global.
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