La decisión de General Motors de prescindir de 1,900 trabajadores en su planta de Ramos Arizpe, Coahuila, expone la vulnerabilidad de la fuerza laboral frente a vaivenes de política exterior. La medida, ejecutada a mediados de enero, responde al desplome de la demanda de autos eléctricos en Estados Unidos, luego de que el gobierno de Donald Trump eliminó los subsidios a este tipo de vehículos.
Aunque se trata de empleados eventuales, la magnitud del recorte generó alarma. En plena transición hacia tecnologías más limpias, el retroceso en apoyos gubernamentales ha obligado a la empresa estadounidense a reducir sus líneas de producción y ajustar operaciones en México.
Impacto regional de las decisiones comerciales internacionales
El entorno comercial también se complica por la imposición de aranceles mexicanos a vehículos chinos de hasta 50%. Sin embargo, empresas como BYD, líder del segmento, proyectan absorber parte del impacto sin grandes repercusiones en precios durante el primer semestre de 2026. De igual forma, otros actores del sector automotriz reconocen que aún hay margen para amortiguar el efecto arancelario gracias a inventarios acumulados y ajustes logísticos.
En contraste, el mercado mexicano muestra crecimiento. Según la AMIA, la producción de vehículos híbridos y eléctricos en 2025 superó las 204 mil unidades, con un incremento de 20.5% respecto al año anterior.
Guillermo Rosales, de la AMDA, advirtió que, aunque los aranceles cambian el escenario competitivo, se prevé una contienda intensa por el liderazgo en ventas de autos electrificados, que ya representan el 15% del mercado interno.
No te pierdas: CDMX reconocerá a los trabajadores de limpieza con un día especial