La pérdida de un familiar puede afectar profundamente la capacidad de una persona para desempeñar sus actividades profesionales. Sin embargo, la licencia por duelo todavía no cuenta con un reconocimiento específico en la Ley Federal del Trabajo de México, lo que deja a numerosos empleados sin un periodo garantizado para afrontar esta situación.
Especialistas en bienestar laboral advierten que regresar inmediatamente al trabajo después de una pérdida puede generar problemas de concentración, agotamiento y dificultades emocionales. Además, la falta de acompañamiento empresarial puede incrementar el ausentismo, reducir la productividad y elevar el riesgo de renuncias.
El duelo también afecta la salud y el rendimiento
Durante este proceso, el organismo puede aumentar la producción de cortisol y adrenalina, sustancias relacionadas con la respuesta al estrés.
Entre las consecuencias físicas destacan las alteraciones del sueño, los cambios de apetito y el debilitamiento del sistema inmunológico. También pueden aparecer ansiedad, aislamiento, depresión y dificultades para recordar información o mantener la atención.
Estas manifestaciones complican el cumplimiento de las responsabilidades laborales, especialmente cuando la persona debe tomar decisiones importantes o coordinar equipos.
Por ello, las especialistas recomiendan que las empresas preparen a sus responsables de Recursos Humanos y promuevan liderazgos empáticos, capaces de escuchar sin minimizar la experiencia del trabajador.
Proponen ampliar la licencia por duelo y ofrecer flexibilidad
En América Latina, los permisos laborales por fallecimiento de familiares suelen abarcar entre uno y tres días. En México, la legislación federal no establece una licencia obligatoria específica por este motivo.
Frente a esta situación, especialistas sugieren otorgar hasta 20 días de permiso cuando fallece un familiar cercano, considerando que los síntomas más intensos pueden aparecer semanas después de la pérdida.
También proponen alternativas como horarios flexibles, trabajo remoto, esquemas híbridos, reducción temporal de responsabilidades y acceso a atención psicológica especializada.
El acompañamiento de los compañeros resulta igualmente importante. Escuchar con respeto, evitar comentarios que minimicen el dolor y redistribuir temporalmente las tareas pueden facilitar la reincorporación.
Más allá de los permisos, las organizaciones necesitan reconocer que el duelo no sigue un calendario uniforme. Adaptar las condiciones de trabajo a cada situación puede proteger la salud del personal y reducir las consecuencias laborales de una pérdida familiar.